La edad es un factor determinante a la hora de desear un embarazo con ovocitos autólogos. Con el avance de la edad materna, la proporción de ovocitos aneuploides aumenta exponencialmente, principalmente debido a la inestabilidad del huso meiótico, la disfunción mitocondrial acumulada y el deterioro relacionado con la edad de los orgánulos citoplasmáticos esenciales para la fecundación normal y el desarrollo embrionario temprano (Hassold y Hunt, 2001; May-Panloup et al., 2016). Estos cambios biológicos se traducen en tasas de fecundación reducidas, un desarrollo embrionario deficiente y tasas de aborto espontáneo notablemente más altas. Desde la perspectiva de la tasa de éxito, la mayoría de los programas de FIV consideran que 42-43 años representan el límite práctico superior para la FIV/ICSI convencional con ovocitos propios de la paciente. Si bien técnicamente se puede ofrecer el tratamiento más allá de esta edad, la probabilidad de lograr un embrión euploide y un nacimiento vivo se vuelve extremadamente baja, y esta realidad debe comunicarse claramente durante la asesoría (Sunkara et al., 2016).
Enfoques complementarios como plasma rico en plaquetas ováricas (PRP) Se exploran terapias combinadas con exosomas para mejorar el reclutamiento de folículos primordiales y el microambiente intraovárico. Si bien estas intervenciones pueden mejorar transitoriamente la actividad ovárica en pacientes seleccionadas, su eficacia disminuye con la edad y no revierten el declive fundamental de la competencia ovocitaria asociado a la edad (Sfakianoudis et al., 2019). En nuestra experiencia clínica, la paciente de mayor edad en lograr un embarazo natural o asistido por FIV tras un tratamiento con PRP ovárico tenía 47 años, lo que subraya que persisten limitaciones biológicas a pesar de los nuevos enfoques regenerativos. Por lo tanto, se puede esperar una respuesta significativa al tratamiento con PRP ovárico hasta los 47 años en pacientes que aún presentan un nivel aceptable de actividad folicular primordial.
Cuando las terapias con plasma rico en plaquetas (PRP) ovárico se introdujeron por primera vez en la práctica clínica, la hipótesis predominante, impulsada en gran medida por el trabajo experimental inicial de grupos afiliados a Harvard, era que el PRP podría activar una población de células madre ováricas latentes capaces de ovogénesis de novo en mujeres adultas. Este concepto se basó en observaciones preclínicas que sugerían la existencia de células madre germinales mitóticamente activas dentro de la corteza ovárica y su potencial para diferenciarse en ovocitos funcionales bajo condiciones de estimulación específicas (Johnson et al., 2004; White et al., 2012). Sin embargo, a medida que comenzamos a aplicar el PRP ovárico en el entorno clínico, las observaciones acumuladas indicaron que era poco probable que este mecanismo fuera la vía biológica dominante en humanos. En cambio, los hallazgos clínicos y de laboratorio sugirieron cada vez más que los respondedores primarios a la exposición al PRP eran folículos primordiales residuales en lugar de un linaje de células madre recién activado.
En la práctica, las pacientes sometidas a PRP ovárico no demostraron evidencia de generación folicular sostenida o exponencial, lo cual sería esperable si se estuviera produciendo una verdadera ovogénesis impulsada por células madre. Por el contrario, los cambios observados, como aumentos transitorios de AMH, reanudación ocasional de la menstruación en mujeres peri o posmenopáusicas y reclutamiento folicular limitado en la ecografía, fueron más consistentes con una mayor activación, supervivencia o sincronización de folículos primordiales preexistentes (Sfakianoudis et al., 2019; Pantos et al., 2022). Desde un punto de vista mecanicista, esto se alinea con los efectos biológicos conocidos del PRP, que incluyen la administración de factores de crecimiento como PDGF, VEGF, TGF-β e IGF-1, que pueden mejorar la angiogénesis local, reducir el estrés oxidativo y modular las vías de señalización intraovárica involucradas en la activación folicular y la foliculogénesis temprana (Marx, 2004; Kawamura et al., 2013).
Estas observaciones sugieren que el PRP ovárico podría funcionar principalmente como un modulador microambiental, más que como una verdadera terapia regenerativa capaz de reponer la reserva ovárica. Al mejorar el soporte estromal, la vascularización y el equilibrio local de citocinas, el PRP puede facilitar el reclutamiento o la maduración de folículos ya presentes, pero funcionalmente inactivos. Esta distinción es clínicamente importante, ya que explica tanto la magnitud limitada como la naturaleza dependiente de la edad de las respuestas al PRP, y subraya por qué el PRP ovárico no puede superar las limitaciones fundamentales impuestas por el envejecimiento ovárico avanzado o la depleción folicular severa. En consecuencia, el PRP no debe considerarse un método para inducir una neoogénesis verdadera en ovarios humanos adultos.
De manera similar, técnicas avanzadas como la terapia de reemplazo mitocondrial (TRM) o FIV con transferencia citoplasmática todavía requieren la disponibilidad de ovocitos maduros (MII) y, por lo tanto, siguen estando limitados por el envejecimiento ovárico y la calidad residual de los ovocitos (Zhang et al., 2017).
Por lo tanto, incluso en pacientes que aún no han entrado en la menopausia, continúan menstruando regularmente y muestran cierto grado de actividad ovárica residual, la probabilidad de lograr un embarazo con ovocitos autólogos disminuye drásticamente después de los 47-48 años. En esta etapa, el factor limitante no es solo la función ovárica, sino también la competencia ovocitaria, ya que los errores meióticos relacionados con la edad, la disfunción mitocondrial y el daño acumulativo del ADN afectan sustancialmente el potencial de desarrollo de los ovocitos restantes. Si bien las intervenciones avanzadas y experimentales como el PRP ovárico, la transferencia citoplasmática o las técnicas de reemplazo mitocondrial pueden optimizar modestamente el entorno ovárico o citoplasmático, no pueden superar por completo las limitaciones biológicas fundamentales impuestas por el envejecimiento ovocitario. En consecuencia, la probabilidad de lograr un embrión viable y euploide y un embarazo sostenido con óvulos propios después de esta edad sigue siendo extremadamente baja, y esta realidad debe abordarse claramente durante el asesoramiento a la paciente para apoyar una toma de decisiones informada y realista.
Por el contrario, los resultados del embarazo con ovocitos de donante son en gran medida independientes de la edad cronológica de la receptora, siempre que el útero esté preparado hormonalmente y la paciente sea médicamente apta para el embarazo. En el Centro de FIV del Norte de Chipre, FIV con óvulos de donante Se ofrece habitualmente a mujeres mayores de 50 años, con un límite legal de tratamiento de 56 años. Hasta esta edad, el tratamiento puede proporcionarse sin necesidad de aprobación regulatoria adicional. A partir de los 56 años, los casos se evalúan individualmente y requieren autorización del Ministerio de Salud. El éxito de la FIV con óvulos de donante en mujeres mayores de 50 años está bien documentado, con tasas de implantación y de nacidos vivos comparables a las de las receptoras más jóvenes, lo que refleja el papel predominante de la edad ovocitaria, en lugar de la edad uterina, en los resultados reproductivos (Paulson et al., 2002; Sauer, 2015).
Una atención de fertilidad de alta calidad implica una comunicación eficaz, la toma de decisiones médicas individualizadas y la empatía, elementos esenciales para abordar las expectativas, los valores y el bienestar emocional de los pacientes. Si bien las limitaciones legales o éticas pueden limitar en ocasiones las opciones disponibles, el diálogo transparente entre pacientes y profesionales sanitarios suele permitir soluciones mutuamente aceptables y médicamente sólidas.
La edad sigue siendo uno de los factores más debatidos en la intersección de la legislación sobre FIV y la práctica clínica. Muchos centros de fertilidad imponen límites de edad legales o institucionales que varían considerablemente entre países, a veces tan bajos como 42 años y, en otros entornos, hasta 50 años o más. Cabe destacar que muchas de estas restricciones se deben más a consideraciones éticas o sociales que a contraindicaciones médicas objetivas. Desde una perspectiva médica, el tratamiento de fertilidad es una intervención sanitaria y debe guiarse principalmente por una evaluación basada en la evidencia de la salud materna y el riesgo durante el embarazo. Siempre que la mujer sea evaluada exhaustivamente y se determine que es médicamente apta, la edad cronológica por sí sola no debería constituir un obstáculo absoluto para el tratamiento (ESHRE, 2015).
El envejecimiento reproductivo femenino comienza en las primeras etapas de la vida. La reserva ovárica se establece durante el desarrollo fetal, con un pico estimado de varios millones de ovocitos, que posteriormente experimentan una pérdida continua. A partir de la pubertad, la pérdida folicular se acelera, dejando aproximadamente 101 TP3T de la reserva original a los 30 años y menos de 31 TP3T a los 40 (Wallace y Kelsey, 2010). Si bien la cantidad y la calidad de los ovocitos disminuyen drásticamente, la receptividad uterina se conserva en gran medida con la edad, lo que permite embarazos exitosos en mujeres mayores cuando se utilizan ovocitos de donante. Esta distinción fundamenta la justificación para ofrecer la FIV con óvulos de donante a las mujeres posmenopáusicas.
La esperanza de vida y el estado de salud general han mejorado sustancialmente en las últimas décadas. En Europa, la esperanza de vida promedio femenina supera los 82 años, y muchas afecciones médicas relacionadas con la edad se controlan eficazmente con la atención médica moderna. La evidencia actual sobre embarazos en mujeres mayores de 50 años no demuestra un riesgo materno desproporcionado cuando las pacientes son sometidas a un cribado y seguimiento rigurosos (Sauer, 2015). Los riesgos genéticos para la descendencia se mitigan en gran medida mediante el uso de ovocitos de donantes jóvenes, y la menopausia en sí misma ya no debe considerarse un indicador absoluto de incapacidad reproductiva, al igual que la menopausia prematura en mujeres más jóvenes no se considera una contraindicación para los tratamientos de fertilidad.
En el Centro de FIV North Cyprus, ofrecemos tratamientos de fertilidad para mujeres mayores de 50 años basados en una evaluación médica individualizada, en lugar de límites de edad arbitrarios. Nuestro enfoque busca eliminar la discriminación por edad, manteniendo rigurosos estándares médicos. Todas las candidatas se someten a una evaluación integral, que incluye pruebas hematológicas, renales, hepáticas, metabólicas y hormonales, así como pruebas cardiovasculares con electrocardiografía y ecocardiograma. Las afecciones que pueden verse agravadas por el embarazo, como la hipertensión no controlada, la diabetes o una cardiopatía significativa, se consideran contraindicaciones, independientemente de la edad cronológica. También se asesora ampliamente a las pacientes sobre la mayor probabilidad de complicaciones relacionadas con el embarazo en las personas de mayor edad y la necesidad de una vigilancia prenatal intensificada.
Para las mujeres mayores de 50 años, las opciones de tratamiento de fertilidad están necesariamente limitadas por la biología ovárica. El PRP ovárico con exosomas sigue siendo una intervención exploratoria en este grupo de edad con evidencia limitada y debe abordarse como tal. En cambio, la FIV con ovocitos de donante sigue siendo el método de referencia, ofreciendo altas tasas de éxito y perfiles de seguridad bien establecidos. En este contexto, el criterio médico, y no solo la edad, debe guiar la toma de decisiones, garantizando que la atención de fertilidad siga siendo ética, basada en la evidencia y centrada en la paciente.
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Centro de FIV del norte de Chipre
North Cyprus IVF Center es una clínica de fertilidad centrada en el paciente, ubicada dentro de "Hospital Quirúrgico y de Investigación Elite”En Nicosia, Chipre. Nuestra clínica es una de las clínicas de fertilidad más avanzadas del mundo y ofrece una selección más amplia de opciones de tratamiento a precios asequibles.
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